Ermita de San Ambrosio

  • Historia:

    La ermita visigoda de San Ambrosio fue construida en el siglo VII sobre los restos de una villa romana, algunos de los cuales se reutilizaron en la nueva construcción. Su consagración tuvo lugar el 14 de noviembre de 644, cuando el obispo Pimenio, titular de la diócesis asidonense, depositó unas reliquias de los mártires Vicente, Félix y Julián en la base de una columna previamente horadada con el fin de que sirviera de ara. Así lo testimonia la inscripción grabada en el fuste de dicha columna. La ermita, desde entonces, ha sido objeto de reformas en el periodo visigótico y en el periodo mudejar. La más importante, quizás, la que promoviera Pedro Fernández de Solís, obispo de Cádiz entre 1473 y 1500. De esta época datan, por ejemplo, la capilla lateral, los arcos fajones apuntados y la colocación de su propio escudo.

    Se trata de uno de los pocos ejemplos del sur de España de basílica paleocristiana respondiendo al esquema de nave única y ábside rectangular. Ello unido a la existencia de un baptisterio y a la pervivencia de restos de tumbas de posible datación visigótica explica el valor de la ermita como ejemplo y testigo de la arquitectura de dicho período.

     


    Descripción:

    Edificación de una sola nave estructurada  mediante cuatro arcos fajones apuntados de ladrillo sobre los que se sustentaba una cubierta a dos aguas con vigas de madera, tablazón y teja. En los apoyos de los arcos se adosan a los muros perimetrales columnas de diferente diámetro rematadas con cimancios de nacela, excepto las dos más próximas al nártex, cuyos capiteles son de orden compuesto, probablemente de origen romano. A los pies se define un nártex mediante la intersección en la construcción principal de un muro interior. La cabecera se remata con un ábside rectangular, subdividido en un espacio central correspondiente al presbiterio, y espacios laterales correspondientes a una posible cripta y al arranque de una torre, hoy muy deteriorada. El muro que separa el presbiterio de la nave, construido a base de sillarejos y ripios, representa un gran arco ojival central con sendos medios arcos de descarga laterales. Tras el ábside se sitúan los restos de una alberca, de un posible baptisterio, según algunos autores, correspondiente a una villa romana anterior. El acceso desde el nártex, cubierto mediante un solo faldón con caída hacia el oeste, se realiza a través de un muro en el que se abre un hueco de herradura apuntado, enmarcado por un alfiz y rematado por un  escudo ejecutado en fábrica de sillares de arenisca. Por encima del faldón de cubierta, hoy desaparecido, el muro se remataba con un frontón triangular con un óculo central abocinado y un reloj de sol en el vértice superior. Los muros perimetrales de esta nave única, que presentan dos hojas yuxtapuestas, comprenden la fábrica original de sillarejos visigoda, hasta la altura de los cimacios, y a partir de éstos se prolongan muros de tapial y los arcos fajones ya descritos. El pavimento actual presenta una cota muy superior a la del basamento original de las columnas, como parecen revelar las proporciones aparentes de los fustes y de algunos huecos.

    Esta construcción principal se completa con una capilla lateral de planta cuadrada, situada al norte, anexa a la nave y con acceso actual desde el exterior. La capilla, que albergó hasta hace escasos años una imagen de San Ambrosio, construida a base de mampostería, rematada con una bóveda ochavada sobre trompas simples de ladrillo. Ambas construcciones, nave principal y capilla lateral, definen hacia el este los límites de un atrio actualmente delimitado por los restos de los muros, incluyendo en su frente oeste dos dependencias posiblemente correspondientes a la vivienda del ermitaño, así como a un horno de planta circular dispuesto en el espacio libre del atrio.


    Grado de protección:

    Bien de Interés Cultural, en la categoría de Monumento, por R.D. del 17 de febrero del 2004


    Estado:

    Se encuentra en una situación de total abandono y en alto grado de deterioro.  Lamentable muestra de ello es la ausencia de cubiertas, el apuntalamiento de los cuatro arcos fajones, la falta de revestimientos o la degradación de los materiales constructivos en determinados puntos. Víctima de vandalismo y expolio (pintadas, extracción de rocas de los yacimientos, rotura de estructuras de seguridad). La capilla lateral es la parte de la ermita que, dentro del deterioro generalizado, presenta un mejor estado de conservación.


    Carácter de riesgo:

    Riesgo de derrumbe. Hundimiento de arcos fajones; deterioro progresivo de los materiales y muros; vandalismo (pintadas, rotura de estructuras de seguridad); expolio (extracción de rocas de los yacimientos), paso de ganado por el yacimiento arqueológico que existe junto a la ermita.


    Intervenciones y/o Restauraciones:

    Entre los años 1999 y 2003 la Escuela-Taller San Ambrosio se encargó el adecentamiento de la zona y realizaron unos interesantes trabajos arqueológicos.

  • 2017

    San Ambrosio, la joya visigoda olvidada. La Voz de Cádiz, 17 de febrero

    Movilización en Cádiz para salvar la abandonada ermita de San Ambrosio. La Sexta.com, 2 de enero

    2011

    Joya visigoda abandonada. Diario de Cádiz, 17 de julio

    2004

    Declaración de Bien de Interés Cultural en la categoría de Monumento

     

  • Situación:

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Ermita de San Ambrosio 36.214915, -6.002587 Barbate (Cádiz). Ermita Paleocristiana  construida sobre restos de una villa romana.Ver en detalle>> (Indicaciones)