Convento de la Luz de Moncarche

  • Historia:

    Cuenta la leyenda, que un pastor llamado Antonio Muñoz, que se encontraba fregando sus enseres en un riachuelo en la sierra de Moncarche, presenció una la luz y oyó una voz que le decía “Friega, Muñoz, friega”, que provenían de una cueva cercana.  El riachuelo donde ocurrieron los sucesos, pasó a denominarse de Friegamuñoz, mientras que la talla mariana aparecida en la cueva tomó como advocación de la Luz.  En el lugar del supuesto milagro se elevaría un eremitorio, convirtiéndose la cueva en capilla, gracias a la financiación y respaldo del II Señor de Alconchel, D. Juan de Sotomayor. Según Bula Papal de 7 de septiembre de 1499, este Convento de la Luz se agregaba, una vez construido y fundado, a la causa de fray Juan de Guadalupe, clérigo que persiguió la reforma descalza dentro de la rama de los conventuales de la Orden de San Francisco, para lo cual llevó a cabo en Extremadura una serie de fundaciones monásticas. El inicial eremitorio, elevado en la orilla derecha del arroyo sobre la pendiente de un cerro, se amplió con los años, beneficiado no sólo por los señores de Alconchel y marqueses de Villanueva del Fresno y Cheles, sino principalmente por las rentas y donaciones adquiridas gracias a la fama de milagrosa de la talla de Nuestra Señora de la Luz allí venerada. Destacan las obras fechadas en 1590, sufragadas por el adinerado ganadero Bartolomé Mejías y realizadas a base de mampostería pizarrosa y ladrillo, se transformó la sencilla capilla rodeada de seis humildes celdas símiles a chozas, en un convento enclavado sobre bancales, compuesto de refectorio con bóveda de cañón y celdas para los hermanos más ancianos, aljibe, huertas, hospedería e iglesia. Esta última se construiría sobre la cueva o capilla original, que ya había sido años antes ampliada, edificándose un modesto templo con altar en la zona oriental, y espadaña en la occidental, esgrafiado su interior y con acceso a al abrigo natural, reconvertido en lugar de enterramiento de los frailes. Suspendido momentáneamente en sus funciones conventuales a raíz del estallido de la Guerra de Restauración portuguesa a mediados del siglo XVII, sus frailes fueron repartidos por otros conventos cercanos hasta ser reunidos nuevamente en el Convento de San Antonio de Almendralejo en 1654. Una vez terminada la contienda y vueltos los frailes a Moncarche, la Guerra de Sucesión provocó un nuevo abandono del convento por varios años. Tras el nuevo regreso, el cenobio conoció su época de mayor esplendor, sucediéndose nuevas reformas en el inmueble, entre las que destaca especialmente la construcción de un acueducto, a comienzos del siglo XVIII, de 100 metros de longitud y 20 arcos de fábrica, que traía agua al convento desde una fuente ubicada en la orilla contraria. El viaducto se encontraba sobre el trazado de un puente del siglo XVI que salvaba el curso del arroyo, de tres ojos y cincuenta metros de largo. El agua traída al complejo monástico servía no sólo para riego de huertas y frutales, sino que también recibía un uso fabril cuya finalidad se desconoce hoy en día. Alcanzado el siglo XIX, y a consecuencia de las medidas de exclaustración y desamortizadoras de Mendizábal, el convento fue abandonado, pasando a manos privadas. La talla de Nuestra Señora de la Luz, actual patrona de Alconchel y Cheles, ya había sido años antes, durante la Guerra de la Independencia, recogida en la alconchelera Iglesia Parroquial de los Remedios, donde actualmente se guarda y de donde regresa cada 19 de marzo a su enclave original, en peregrinación festejada por gentes devotas de los lugares cercanos.

     


    Grado de protección:

    Sin protección.


    Estado:

    Monumento en completo abandono y ruina. Mientras que hay dependencias que se mantienen en pie y con su cubierta en relativo buen estado de conservación, como el refectorio o el aljibe, otras han desaparecido, como la mayor parte de las celdas o salas de la hospedería, o presentan importantes derrumbes, como la iglesia, con cascotes inundando el resto del inmueble y la capilla subterránea o cueva, desaparecida casi la totalidad de su esgrafiada decoración; el puente sobre el arroyo Friegamuñoz sigue en uso, habiendo perdido sin embargo el acueducto parte de su estructura y arcada, así como las canalizaciones del mismo.


    Carácter de riesgo:

    Desaparición paulatina del monumento a causa del abandono, de las inclemencias del tiempo y de la acción devastadora de la vegetación que cubre los restos del complejo; riesgo de derrumbe de los bancales por cesión de los contrafuertes/paredes que los sujetan o arrastre del terreno durante la época de lluvia.


  • Caminos de Cultura Samuel Rodríguez Carrero.

  • Situación:

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Convento de la Luz de Moncarche 38.465943, -7.176834 Alconchel (Badajoz). Ruinas de un convento franciscano de los siglos XV a XVIII. Ver en detalle » (Indicaciones)